Como crear una empresa: Como crear una empresa 2
Sábado 26 de Agosto de 2006 | Uncategorized | 5 opiniones y subiendo
- Unir proyecto personal y profesional. Si lo que buscas es ganar dinero pronto y rápido, te has equivocado. Para eso está el atracar bancos, comprar lotería o comprar y vender pisos. Entender la idea de desarrollo profesional y personal y no supeditar el objetivo al dinero, te hará ver que a la larga el dinero es una consecuencia de un desarrollo profesional y personal valorado por el mercado. El sacrificio personal, la especialización profesional, la excelencia y el tesón son los que traen el dinero. El pelotazo en 2 años trae el dinero, pero igual que viene se va.
- Entender qué es una empresa. Una empresa no son 100 empleados bajo un mismo techo. Incluso no tiene porqué tener empleados (el 60% de las empresas españolas sólo tiene un empleado, el dueño).
Una empresa es una aventura, donde alguien, el empresario, arriesga su capital (y si es trabajador autónomo, también su trabajo). Una empresa es una ilusión personal por hacer el trabajo que uno quiere hacer sin depender de nadie. Y para hacer eso ya puedes ser sociedad anónima con mil millones de euros como autónomo con 150 euros en el bolsillo. Lo importante es la ilusión y el proyecto personal, porque como alguien muy sabio dijo una vez….
“Mi objetivo en la vida es tener una vida llena de objetivos”
O lo que es lo mismo: si profesionalmente en tu vida lo que quieres es que te suban el sueldo para que el sábado por la tarde puedas llenar más la cesta en el centro comercial y trabajar menos y cada vez menos, lo siento, tú no eres un profesional. Tú eres un virus profesional, un parásito, una bacteria patógena de la sociedad.
Por lo tanto, cuando un empresario crea una empresa, no busca tanto ganar dinero (que lo busca) sino un proyecto de desarrollo profesional, de llegar a ser feliz por hacer un trabajo que le motive, le incentive intelectualmente y le llene de orgullo y satisfacción día a día.
- Al cliente no le interesan las formas, sino el resultado. Muchos negocios fracasan porque el empresario cree que tiene que montar un supernegocio que deje alucinados a sus clientes. Por ejemplo, superedificio en zona céntrica, secretarias, programadores, personal, campaña de marketing y… nada de negocio. Si pregunta a su cliente éste le responderá: “a mí lo único que me importa es que me des un buen servicio a buen precio, aunque tus locales sean una cuadra a las afueras de la ciudad“. Por eso hay que pensar cómo piensa tu cliente y montar la empresa entendiendo que factores va a valorar más el cliente y cuales menos.
Por ejemplo, supongamos que quieres poner una Consulta de Dentista. Si la pones en una zona cara, tendrás clientes de la zona cara que te darán más margen unitario y menos trabajo, y por ende, al estar en una zona cara, la gente entenderá que ofreces calidad.
Si pones la empresa en una zona pobre, tendrás que dar precios bajos, menor margen unitario, más rotaciones y más trabajo. La gente entenderá que das buenos precios.
Bueno, pues conocí una vez a un dentista argentino que montó primero una clínica en un barrio humilde y cuando la llenó, la alquiló a otro dentista y se fue a montar otra clínica a un barrio más caro, trabajando menos y cobrando de ambos sitios.
Por lo tanto, cuando se comienza, hay que ser humilde y ponerse en la piel de comprador.
Vía Peccata Minuta
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5 Comentarios
La última frase me ha gustado, voy a repetirla….
“Por lo tanto, cuando se comienza, hay que ser humilde y ponerse en la piel de comprador.”
Esto me recuerda que no puedes meterle, por ejemplo, un 30% de beneficio a un cliente normal, de la calle, pero si, por ejemplo, si trabajas con la Junta de Andalucia o El Corte Inglés.
Además, creo que hay que ser humilde siempre, no solo cuando se empieza y siempre hay que ponerse en la piel del comprador-cliente, así le entenderás mejor.
Y que nadie se confunda, ser humilde no es sinónimo de débil. Se puede ser humilde y mantener tu posición contra viento y marea.
O, por ejemplo, no dejarle esperando indefinidamente para instalarle una tarjeta o un antivirus ni olvidarte de él.
El argentino ese no seria psicólogo en vez de dentista…
A mi de momento no me pone ni un empaste.
[...] Segunda parte [...]
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