Como crear una empresa: La forma de pensar
Sábado 2 de Diciembre de 2006 | Sin categoría | y nadie ha dicho nada
Antes de crear una empresa deberás cambiar el chip. Dicen que tu forma de pensar determina cómo es tu vida, y es cierto. Ahí van unas pautas a tener en cuenta:
- Tu forma de pensar determina tu vida: si para tí lo mejor del mundo es ser picapedrero, serás minero. Si piensas que es mejor ser broker, serás broker. Si crees que es mejor no estudiar, serás un trabajador sin estudios superiores. Si crees que lo mejor es ser médico, llegarás a ser cirujano… etc, etc.
- Las especies que sobreviven no son ni las más listas ni las más fuertes, sino las que mejor se adaptan a los cambios (Charles Darwin): Tu principal activo no es ni lo listo que seas, ni el capital del que dispongas, sino tu habilidad para adaptarte a cualquier situación.
- Deja claro cuáles son tus objetivos en la vida: Un trabajo seguro (pero mal pagado) o hacerte rico a corto plazo.
- Acumula capital: El capital es poder. El poder es Libertad. La Libertad es felicidad…. y la vida es corta, coño !!!
- Nada de mediocridades. Nada de “cuando lleve 10 años trabajando tendré un buen sueldo”. “A largo plazo todos estaremos muertos” (Keynes, John Maynard). Vivimos en un mundo globalizado en contínuo cambio. ¿Quién te dice que dentro de 10 años tu empresa no habrá quebrado o que no habrán despedido a 5.000 incluyéndote a tí?
- El secreto de tu éxito: la negociación. No importa lo buenos que sean tus productos, lo baratos que sean o lo mucho que sonrias, que si no puedes llegar a un acuerdo con tus clientes y darles algo que les beneficie y te beneficie a tí, de poco te servirá. Un buen negociador sabe que en una negociación éxitosa no hay ganadores ni perdedores, sino que hay una solución WIN-WIN, donde todo el mundo gana.
Imaginemos que 1 es ganar y 0 perder. Una mala negociación tiene como resultado 1–0 o 0–1. La buena negociación tiene como resultado 1–1. Ambos sacrifican un poco, y ambos ganan. Si no estás dispuesto a ceder ni un ápice, no negocies. No servirá de nada.
- Ponte en la piel de tu cliente. ¿Qué quiere escuchar? ¿Qué necesita? ¿Cómo le gustaría tu servicio? y… ¿le puedes dar lo que necesita sin que tu pierdas y ambos ganeis?
- Ocúpate, no te preocupes: Siembra para recoger. Preocúpate de sembrar, que la cosecha vendrá.
- Escucha a tu cliente. La gente más inteligente es la que sabe escuchar. Tu cliente te dirá qué necesita de una forma un poco abstracta. Junta las piezas del rompecabezas y determina qué necesita realmente. Ofrécele tu solución.
- Todo el mundo necesita seguridad. Ofréceles “SEGURIDAD” o lo que es lo mismo, “CONFIANZA”.







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