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Reflexión sobre la vida

Martes 3 de enero de 2006 | Sin categoría | y nadie ha dicho nada

Hace 2 años dejé Madrid para venirme a Uru­guay. ¿Cuán­tas veces me habrá tocado expli­car por qué?.

Mi situa­ción en la capi­tal espa­ñola, con mis 25 años cuando tomé la deci­sión, era lo que se podía con­si­de­rar como exce­lente: Un muy buen empleo en Ya.com con bas­tante por­ve­nir, 2 coches (el mío y el de Isa­bel), un piso del que había pagado ya los dos pri­me­ros años, salir todos los fines de sema­nas y la posi­bi­li­dad de com­prarme muchos caprichos.

Había con­se­guido tener una “vida están­dar modelo full equipe” en un tiempo record. Sin embargo, sen­tía gran­des inquie­tu­des debido a algu­nos sín­to­mas que me preocu­ban: Varias visi­tas sema­na­les al Media­Markt (tienda de gad­gets por exce­len­cia), con menos fre­cuen­cia pero lo mismo con Ikea, fan­ta­sear con coches que podría lle­gar a com­prarme y sin embargo, nada me hacía más feliz que ese viaje anual a Uru­guay. Esos increi­bles 15 días en el campo, en los que nor­mal­mente ape­nas veía la tele­vi­sión, te hacían estar mucho más cerca de la fami­lia y de los amigos.

Uru­guay, esa pala­bra la tenía cla­vada como una espina en la cabeza. ¿Qué mis­te­rios ocultaba?

La última vez que vine con Isa­bel (en plan vaca­cio­nes), me bas­ta­ron ape­nas dos horas desde bajarme del avión para sen­tir que tenía que venir a este país y durante las dos sema­nas que estu­vi­mos nos pusi­mos de acuerdo en hacer lo con­tra­rio que se suele hacer en estos casos: nos pusi­mos a bus­car razo­nes para no venir a vivir aquí.

El resul­tado fue reve­la­dor. Si de la lista eli­mi­na­ba­mos los moti­vos rela­cio­na­dos con la vida con­su­mista que tenía­mos, no que­da­ban razo­nes para no hacerlo y fue enton­ces cuando entendí final­mente que tal vez ese era la cau­sar por la cual este país nos atría tanto. Fue muy fácil tomar la decisión.

Bas­tante más difí­cil fue hacer pública la deci­sión. Las reac­cio­nes de algu­nas per­so­nas nunca deja­rán de sor­pren­derme, hubo per­so­nas muy cer­ca­nas que reac­cio­na­ron mal, casi como si fuera algo per­so­nal. No fue sino hasta mucho tiempo des­pués que lle­gue a la con­clu­sión que en esos casos, nues­tra deci­sión hizo tam­ba­lear los cimien­tos de sus vidas, por que a fin de cuenta, las “vidas están­dar modelo full equip” tie­nen gran acep­ta­ción en cual­quier “país desarrollado”.

No tengo nada en con­tra de ellas, pero a mi desde luego no me sir­ven, no cubren mis nece­si­da­des y sobre todo, no me moti­van los más mínimo. Odiaba esa sen­sa­ción de poder ima­gi­narme lo que pasa­ría durante los siguien­tes 20 años de mi vida. Estoy seguro que con mucha exac­ti­tud podría haber cal­cu­lado el número de veces que hubiera ido al cine, a la bolera, cuan­tos minu­tos de móvil con­su­mi­ría y cuan­tas lava­do­ras iba a tener.

Hay per­so­nas que pien­san justo al con­tra­rio y ado­ran esa sen­sa­ción de segu­ri­dad. No se si es por que creen que es una forma de ver el futuro, por evi­tar pen­sar en sobre­sal­tos que todas mane­ras ten­drán (y para los que esta­rán menos pre­pa­ra­dos) o si es el efecto lobo­to­mi­za­dor de la socie­dad de consumo.

De todas for­mas, no puedo dár­me­las de heroe. Yo for­maba parte de esa maqui­na­ria per­fec­ta­mente engra­sada y no es fácil aban­do­nar todas las vie­jas cos­tum­bres y aún así, resulta increi­ble como ha cam­biado todo.

Para ter­mi­nar de enten­der qué es lo que real­mente me fas­cina de este país habría que obser­var muchos deta­lles, como por ejem­plo com­pa­rar peque­ñas dife­ren­cias en los super­mer­ca­dos. Nunca vi tan­tos tipos de harina o en gene­ral tan­tos ingre­dien­tes para coci­nar, en Madrid todo estaba ya listo y pre­pa­rado para ser con­su­mido en el acto.Ahora, ¡ten­drían que ver­nos cocinar!.

En fin, ya para con­cluir, cuando uno da tan­tas veces la misma expli­ca­ción al final se intenta sin­te­ti­zar la res­puesta ela­bo­rada en unas pocas fra­ses o con­cep­tos y para la pre­gunta de por qué me fui a Uru­guay siem­pre suelo esta (ade­más de otras que con­tem­plan otros aspec­tos): estoy enga­ñando al tiempo, Uru­guay es como España hace 20 años, pero con cone­xión a Internet.

Hay miles de mati­ces que no se con­tem­plan en esa frase, pero dado que hoy es el día sin com­pra (se supo­nía que iba a escri­bir de eso) me pare­ció intere­sante dar mi punto de vista y res­pecto al día de hoy:

Si tie­nen que com­prar algo, hagánlo, pero al menos dedi­quen un par de minu­tos a pen­sar en el tema, nunca se sabe.

Los comen­ta­rios a este buen artículo tam­bien están muy bien.

Espero tener tiempo pronto para apor­tar mi gra­nito de arena a este tema.

Vía Html life


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