Un respeto al emprendedor-empresario

Siempre digo que el cambio radical en la relación de pareja no ocurre si te casas, sinocuando tienes el primer hijo.

Es ahí cuando te entra el vértigo de la responsabilidad y una cierta sensación de haberte metido en algo irreversible.

Salvando las distancias, su equivalente en el mundo profesional pudiera sercuando empiezas a pagar nóminas.

Nadie duda que convertirte de trabajador por cuenta ajena a Autónomo significa un cambio importante, pero la gran sacudida vital se produce en el momento que haces-empresa, implicas a gente, y comienzas a pagar salarios.

La cuota de sacrificio que eso implica para el emprendedor-empresario (que es honesto) en términos de pérdida de autonomía personal y de estrés derivado del aumento de la percepción de riesgo es grande. Sin embargo, esto a menudo se ignora y no se valora lo suficiente.

Yo tengo una empresa pequeña, y mi riesgo es relativamente bajo porque en mi negocio no hay que hacer elevadas inversiones, y cuento con unos compañeros que parecen tan emprendedores como yo.

Mi “punto muerto” es accesible, un listón que se puede saltar incluso entiempos revueltos como éstos, pero tengo que hacer el doble de esfuerzo para superarlo que si solo me dedicara a dar ponencias y a la vida contemplativa.

Ese extra de tensión genera agobio que terminas llevándote a casa, y compartiendo (sin comerla, ni beberla) con familia y amigos.  Y además, produce sensaciones contraproducentes como estas:

  • Llega fin de mes, y cuando eras empleado decías “que guay, ya voy a cobrar”. Ahora todo lo contrario “puff, bajan las reservas, toca pagar”.
  • Llega el verano, y cuando eras empleado decías “que estupendo, llegan las vacaciones”. Ahora digo: “vaya, a soltar una pasta por un mes en que no vamos a ingresar nada”.
  • Se termina el horario de la oficina, y te vas pa’ casita. Algunos empleados se llevan problemas, es cierto, pero la mayoría no. Ahí sigue el emprendedor-empresario dándole vueltas a los temas, rompiéndose el coco para armar el puzzle incompleto, preocupado por invertir en proyectos y haciendo virguerías para apagar fuegos por falta de liquidez.
  • Nunca descansas del todo, por mucho que delegues y compartas. En consultoría, por ejemplo, aunque tengas tus cuentas al día y la facturación adecuada, sabes que tienes que seguir sembrando porque de eso depende que factures el año que viene. Hoy facturas bien, podrías relajarte, pero no… porque si te relajas… facturas mal el año que viene.

Me troncho de la risa cuando escucho eso de que “me hice empresario para ser mi propio jefe”. Pues no, ahora tienes más jefes porque cada cliente se convierte en uno.

En realidad, lo que haces es diversificar tu cartera de jefes, y eso puede ser mejor si el que tenías en tu último empleo era un capullo. Ahora puedes tener la suerte que te toquen algunos jefes-clientes comprensivos y amables, pero no siempre es así, y en algunos casos (cuando no has hecho las cosas bien porque eres humano) que te toque lidiar con cada personaje que ni te cuento, de esos que llevan un “dictadorcito” dentro que si fuera tu jefe, y no tu cliente, hubieras mandado a la mierda.

Soy optimista por naturaleza. No voy por ahí de quejica. Suelo ponerme siempre del lado del más débil, que en principio puede que sea el trabajador o empleado. Pero en estos tiempos ser (un buen) emprendedor-empresario no es un chollo, no es Jauja, y merece un respeto.

Queda muy chachi criticar tirando de estereotipos. Hay mucho demagogo por ahí haciendo chiste fácil a costa del empresario, al que por cierto también le facturan.

Claro que los tenemos egoístas y explotadores, a esos que los señalen… pero es triste e injusto no reparar en otros que con humildad y sentido del compromiso continúan al pié del cañón (más en estos tiempos) defendiendo proyectos y empleos.Hay mucha gente buena por ahí currándoselo de verdad así que hablemos también de lo bueno, demos buenas noticias, seamos equilibrados.

De los emprendedores y empresarios que arriesgan con un genuino sentido de la responsabilidad deberían aprender esos especialistas-en-rajar-de-lo-ajeno, que no tienen cojones para asumir más preocupaciones que la de salvarse a sí mismos. Buah, así está chupa’o andar por ahí dando lecciones sobre lo malo que es el Capitalismo.

Vía Blog de Amalio A. Rey

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: