La belleza mata a la inteligencia

Los hombres que pasan aunque sólo sea unos pocos minutos en compañía de una mujer atractiva no realizan tan bien las pruebas diseñadas para medir la función cerebral como los que charlan con una mujer que no encuentran atractiva.

¿Por qué los hombres emplean tanta capacidad cerebral para impresionar a las mujeres atractivas que no les quedan apenas recursos cognitivos para otras actividades? Por una vez un estudio que tiene una base real, pues nació a consecuencia de la conversación que uno de los científicos holandeses autores del mismo mantuvo con una tía buena, después de la cual el pobre interfecto no podía ni siquiera recordar la dirección de su propia casa. Tras analizar el comportamiento de 40 heterosexuales, las conclusiones resultaron diáfanas: a mayor atractivo femenino, menos neuronas masculinas sobreviven.

Lo curioso del asunto es que parece que a las mujeres el fenómeno no les afecta: ya pueden tener a George Clooney delante y a Richard Gere al lado que son perfectamente capaces de dividir la cuenta de la cena entre tres de cabeza y al decimal.

A la vista de lo cual recomiendo a todas mis lectoras que hagan uso del escote y de la minifalda cuando vayan a negociar el aumento salarial con el jefe, y a mis lectores masculinos que utilicen el e-mail si les toca regatear los precios de aquella proveedora que luce de infarto.

Vía Jordi’s blues

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