La Que Pota Fijo y La Que Igual No Pota. Otro punto de vista.

Viene de aquí.

nilibreniocupado frena a las puertas de un Colegio Mayor. Son cinco chicas de apenas 18 años (todas ellas muy pintadas, escotadas, tuneadas y minifaldeadas).

La líder se monta a mi lado (rubia, labios gruesos, tetas de sostén antigravitatorio). Las otras cuatro tratan de acoplarse como pueden en el asiento de atrás.

– Máximo tres personas – digo, tajante.

Una de ellas (la menos agraciada) se baja. El resto, ni se inmuta.

– ¿Nos lleva a Pachá? – dice la líder.

– La hemos dejado sola, tía. Ahora tendrá que buscarse la vida para pillar otro taxi, ¡y con el frío que hace! Ya nos vale… – apunta otra.

– Que se joda. Ella habría hecho lo mismo. Además, siempre nos espanta a los tíos. ¡Es una triste! – suelta la rubia. En seguida cambia de tema y comienza a contarle al resto que ayer mismo volvió a enrollarse con su ex.

– Eres la hostia, tía…

– Ya te vale…

– Es mono, y punto. Total, esa noche me aburría y le llamé.

– Pobre Oscar. Está pilladísimo por ti y tú no haces más que usarle como si fuera un Kleenex.

– ¡Olvídate de Oscar! Esta noche lo vamos a pasar de puta madre. A ver cuántos tíos nos entran…

Llegamos a Pachá, juntaron un par de euros cada una, me pagaron y al salir del taxi las cuatro, como coordinadas por Bluetooth, se bajaron al unísono la minifalda y se subieron el escote (por ese mismo orden, como si de un ritual se tratara).

Luego entraron en Pachá con el paso firme de unos tacones demasiado altos para su experiencia, comiéndose las cerezas, el mundo, y lo que hiciera falta: Eran las dueñas de todo el índice de testosterona del garito, claro: Guapas, sexys y jóvenes, lo suficiente para que cualquier borracho salido babeara a sus pies.

Todos conocemos a ese tipo de chicas: No salen de copas para follar (rara es la vez que follan con desconocidos, demasiado jóvenes para la promiscuidad sexual), ni para conocer gente nueva, ni mucho menos para encontrar al amor de su vida: Suelen darle al baboso/borracho de turno un número de teléfono que no existe (para quitárselo de encima), o una edad que no tienen. Simplemente se divierten jugando con todos los cerebros genitales que se crucen a su paso.

Salen con la bélica intención de rivalizar entre ellas (el peor enemigo de una mujer siempre será otra mujer). Salen para engordar su ego. Un ego puramente estético. Un ego directamente proporcional al tamaño de sus tetas.

Vía Ni libre ni ocupado

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