Temperaturas falsas

En la imagen adjunta podemos ver un termómetro instalado en una calle del centro de Sevilla marcando el 21 de junio 44°. Ese día el observatorio meteorológico de la ciudad registró una temperatura máxima de 36°, nada menos que 8° de diferencia. El pasado fin de semana, en Madrid, algunos termómetros urbanos marcaban entre 40° y 42°, cuando la máxima no rebasó los 36°, y en Barcelona hemos observado estos días termómetros señalando 38°, cuando la temperatura más elevada de lo que llevamos de verano no ha rebasado los 31°. Aquí no se acaba: algunas cadenas de televisión han abierto los informativos con una imagen de estos termómetros, añadiendo que el calor es insoportable. Desde luego, si uno ve estas temperaturas, aún le entra más calor.
Si usted coloca un termómetro sobre una plancha metálica pintada de negro, igual le alcanza los 55° o 60°, e incluso podría freír un huevo sobre esta plancha. Lo que queremos decir es que los termómetros instalados en los pueblos y ciudades tendrían que cumplir un mínimo de condiciones para que los registros fuesen mínimamente fiables. Que marquen uno o dos grados de más respecto a la temperatura oficial entra dentro del margen aceptable, pero diferencias de 6°, 8° o incluso 10° aportan una información completamente falsa. Por la noche, los registros son mucho más fiables, al igual que en invierno, aunque recordamos un día soleado de febrero paseando por el Moll de la Fusta en Barcelona en que observamos un termómetro marcando 25°, y realmente no rebasábamos los 16°.

Vía El Periódico de Cataluña

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