Pasapalabra sospechoso

Pasapalabra

El pasado lunes 8 de marzo, un concursante ganó el bote de 2.190.000 euros de Pasapalabra. Numerosas voces han acusado de «tongo» al programa.

Desde la autoridad que considero que me da el haber trabajado en un concurso de televisión de una cadena nacional, explicaré lo que ha ocurrido.

Todo concurso de televisión, llámase Pasapalabra, ¿Quién quiere ser millonario?, La ruleta de la suerte o Allá tú, tiene unos mecanismos de control que permiten al director del programa controlar su desarrollo.

De esta forma, si un concursante no tiene el gancho esperado, se ponen en marcha una serie de maniobras destinadas a complicarle su continuidad. Lo mismo cocurre si no es posible dar premios por falta de presupuesto; entonces, el productor -responsable del control económico del espacio- puede pedir al director que someta al participante a pruebas más difícles para que no consiga el premio.

Estos mecanismos de control también son utilizados para lograr los objetivos contrarios. Es decir, si un concursante «da mucho juego» o se quiere dar el «gran premio» para tener más repercusión en los medios y aumentar así los índices de audiencia, el director puede facilitar la labor del concursante sometiéndolo a pruebas de menor dificultad.

Esto es lo que ha ocurrido con Pasapalabra. Se trata de un programa que lleva en la parrilla de Antena 3 desde julio del año 2000 y que ya sufre, por tanto, un considerable desgaste. Para darle un impulso, casi con toda seguridad, los directivos de la cadena o de la productora han solicitado a la directora que facilite la entrega del bote. Justo en ese momento, el afortunado Eduardo pasaba por allí para contestar a sandeces como las siguientes:

-Con la «N»: Deporte acuático en el que ha conseguido varios records David Meca (Natación)
-Con la «O»: Establecimiento o tienda que se dedica a comercializar aparatos ortopédicos (Ortopedia)
-Con la «V»: Bebida alcohólica de alta graduación y de origen ruso (Vodka)

Por cierto, que está última pregunta tiene su intríngulis. El origen exacto del Vodka no está muy claro, ya que no se conoce a ciencia cierta si procede de Rusia o Polonia.

En cualquier caso, de lo que sí estoy convencido es de que no se trata de un tongo. El concursante no conocía las preguntas de antemano. Tampoco se puede decir que esté amañado, ya que si acierta todas las palabras, independientemente de su grado de dificultad, se llevará el premio. En última instancia, depende de que el participante conozca o no la respuestas a las preguntas que se le plantean.

Además, podemos hacer otra serie de consideraciones. Para empezar, es prácticamente imposible elaborar «roscos» de palabras con la misma dificultad para todos los concursantes. Y para terminar, es absolutamente legítimo que los responsables del programa puedan disminuir o aumentar el nivel de dificultad según convenga (ya sea en favor o en contra de los participantes).

Para ganar un concurso de televisión, tienen que darse una serie de condiciones: que el concursante sea bueno, que la suerte esté de su lado y que el programa se encuentre en disposición de entregar el premio «gordo».

La televisión es un negocio y, por supuesto, los concursos forman parte de él.

Vía TV Confidencial

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